Luis Alejandro Escamilla Hernández: 35 años formando ingenieros en la UAEMéx

Luis Alejandro Escamilla Hernández:  35 años formando ingenieros en la UAEMéx

Luis Alejandro Escamilla Hernández: 35 años formando ingenieros en la UAEMéx

  • El egresado de la Facultad de Ingeniería recibió el Reconocimiento Estatal Nezahualcóyotl a la Ingeniería Civil 2026, en la categoría de Educación, por su trayectoria docente.
  • Su experiencia profesional en proyectos de infraestructura y su compromiso con la enseñanza han marcado a generaciones de ingenieros civiles.

Toluca, Méx. - Martes 13 de octubre de 2026. La curiosidad por descubrir cómo se construían las casas despertó en Luis Alejandro Escamilla Hernández una vocación que, con los años, se convertiría en una doble pasión: ejercer la ingeniería civil y formar a las nuevas generaciones de profesionales. Egresado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), hoy suma 35 años como docente y cuenta con una trayectoria profesional que lo hizo merecedor del Reconocimiento Estatal Nezahualcóyotl a la Ingeniería Civil 2026, en la categoría de Educación.

Su historia comenzó mucho antes de los planos, las estructuras y las fórmulas. Cuando era niño, observaba con atención la construcción de su casa y jugaba con la arena, mientras buscaba acercarse a los trabajadores para preguntarles cómo hacían las cosas. Aquella curiosidad, que entonces parecía un simple interés infantil, se convirtió en el punto de partida de su vida profesional.

Durante sus años como estudiante de Ingeniería Civil en la UAEMéx, un acontecimiento marcó el rumbo de su carrera: el sismo del 19 de septiembre de 1985, que provocó daños en distintos inmuebles del país, entre ellos espacios universitarios. Interesado en conocer lo sucedido en la entonces Escuela de Ciencias Químicas, acudió al lugar, sin imaginar que esa visita lo llevaría a especializarse en el diseño y la revisión de estructuras.

“Aquí en la universidad la escuela que se dañó fue la de Ciencias Químicas, y yo fui de chismoso a ver qué había pasado, con el morbo de que ya se cayó la escuela. Y no, afortunadamente no se había caído, pero uno de mis profesores me vio ahí y dijo: ‘¿Me quieres ayudar a trabajar en esto?’. Y acepté. Desde ese día estoy trabajando en estructuras”, recordó.

La universidad también le brindó la oportunidad de aprender de profesores que combinaron la docencia con una destacada trayectoria profesional. Sus enseñanzas dejaron una huella profunda en su formación y le mostraron el valor del compromiso con la educación, incluso cuando impartir clases implicaba recorrer largas distancias y ajustar sus agendas de trabajo.

“Tuve la suerte de tener muchos profesores de excelente calidad en el mundo de la ingeniería. Recuerdo un profesor que era de los diseñadores más importantes de puentes del país y en ese entonces estaba construyendo el puente Tampico; él venía los viernes en la noche a darnos clase el sábado y se regresaba el lunes a Tampico. Nunca voy a olvidar esa disposición y siempre se lo voy a agradecer”, compartió.

Con el paso del tiempo, las lecciones recibidas se transformaron en un compromiso: contribuir a la formación de quienes seguirían sus pasos. Desde hace 35 años, Escamilla Hernández imparte clases en la UAEMéx, donde comparte con sus estudiantes los conocimientos adquiridos tanto en su formación académica como en el ejercicio profesional.

Para él, la ingeniería va más allá de resolver problemas técnicos o construir obras; también implica transmitir conocimientos y preparar a profesionales capaces de desarrollar proyectos que contribuyan al bienestar de la sociedad.

“La ingeniería no nada más es hacer ingeniería, sino también formar a otros ingenieros. Tengo alumnos que trabajan en el extranjero, que han desarrollado grandes proyectos, que trabajan en gobierno o en instituciones públicas a muy buen nivel y pues de alguna manera yo los formé en un pedacito”, expresó.

Su labor académica no lo ha alejado del ejercicio profesional. A lo largo de su trayectoria ha participado en proyectos en distintos estados del país, experiencias que enriquecen su trabajo en el aula al permitirle vincular los conocimientos teóricos con los retos reales de la ingeniería civil.

En Veracruz, por ejemplo, intervino en un proyecto para reparar una estructura de concreto afectada por la exposición a la salinidad; mientras que, en Jalisco, participó en la construcción de un hotel que integró antiguas casonas con una nueva edificación. Estas experiencias forman parte del conocimiento que comparte con sus estudiantes y les permiten acercarse a los desafíos que enfrentarán en su vida profesional.

En el ámbito personal, su familia representa otro de los pilares de su vida. Junto con su esposa, formó un hogar con dos hijos: uno especializado en ingeniería de sonido y una hija dedicada al ballet clásico. Aunque eligieron caminos distintos a la ingeniería civil, ambos comparten valores que han acompañado a su padre a lo largo de su trayectoria: la disciplina, la constancia y la dedicación.

El esfuerzo sostenido durante 35 años en las aulas recibió una distinción especial con el Reconocimiento Estatal Nezahualcóyotl a la Ingeniería Civil 2026, otorgado por el Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de México en la categoría de Educación, que distingue a docentes destacados por su contribución a la formación de ingenieros civiles.

Para Luis Alejandro Escamilla Hernández, este reconocimiento representa una distinción a una trayectoria en la que la práctica profesional y la enseñanza han avanzado de la mano. Su legado no se mide únicamente en las estructuras en las que ha participado, sino también en los conocimientos que ha compartido y en las generaciones de ingenieros que hoy desarrollan sus propios proyectos.

Así, detrás de puentes, edificios y estructuras permanece la historia de un profesor que, después de 35 años de enseñanza, conserva la curiosidad de aquel niño que se acercaba a una obra para descubrir cómo se hacían las cosas y que encontró en la ingeniería una forma de aprender, construir y compartir su conocimiento.

Reportaje por: Mayra Martínez

Foto por: Lázaro Hernández